Desde culturas antiguas que utilizaban la tinta para demostrar estatus social, fuerza o protección espiritual, hasta las organizaciones criminales actuales, los tatuajes cumplen un rol simbólico y operativo, permitiendo reconocer afiliaciones, delitos cometidos o posiciones dentro de una banda.
En América Latina, pandillas como la Mara Salvatrucha (MS-13), Barrio 18, o en Brasil el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV) emplean tatuajes característicos que permiten identificar a sus integrantes.
Por ejemplo, el PCC utiliza números como “1533”, símbolos orientales como el Yin-Yang, y figuras de carpas que representan ascenso o respeto dentro de la organización. En tanto, el CV distingue a sus miembros con el tatuaje del “payaso”, asociado a ladrones y asesinos de policías, y lágrimas negras que indican amigos fallecidos.
El Clan Rotela, principal rival del PCC en Paraguay, también utiliza tatuajes como las iniciales “CR”, puños en posición de pelea y referencias a barrios ocupados, además de figuras religiosas o simbólicas que refuerzan la lealtad y jerarquía dentro del grupo. Otros tatuajes frecuentes incluyen imágenes de la Virgen de Aparecida o del rostro de Jesús, que en el contexto criminal indican protección, participación en homicidios o conexión con hechos violentos, dependiendo de su ubicación en el cuerpo.
Asimismo, los delincuentes recurren a personajes de caricaturas para simbolizar delitos específicos: “Taz” se asocia con hurtos y robos, “Correcaminos” y “Speedy González” con robos en motocicleta, reflejando velocidad y movilidad, mientras que figuras del diablo o “San la Muerte” señalan violencia extrema o participación en escuadrones de la muerte.
Los puntos tatuados en las manos constituyen un sistema de codificación de crímenes y tiempo de prisión: un punto puede indicar carterismo, dos estupro, tres drogas, cuatro los muros de la cárcel y cinco puntos representan homicidio o liderazgo dentro de la organización.
Este sistema de símbolos y códigos demuestra cómo los tatuajes funcionan como un lenguaje interno que transmite información precisa sobre jerarquía, experiencia criminal y funciones dentro de las organizaciones delictivas, permitiendo a sus miembros reconocerse entre sí y proyectar poder o historia delictiva hacia otros grupos y la sociedad.
Fuente: https://www.abc.com.py/nacionales/2026/07/17/tatuajes-un-codigo-criminal-marcado-en-la-piel/


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